Mito de las edades, (oro, plata, bronce, hierro), Hesiodo 720 ac. Grecia
MITO DE LAS EDADES
Ahora si quieres te contaré brevemente otro relato, aunque sabiendo bien de las edades —y tú grábatelo en el corazón— cómo los dioses y los hombres mortales tuvieron un mismo origen[8].
1. Al principio los Inmortales que habitan mansiones olímpicas crearon una dorada estirpe de hombres mortales 110 . Existieron aquellos en tiempos de Cronos, cuando reinaba en el cielo; vivían como dioses, con el corazón libre de preocupaciones, sin fatiga ni miseria; y no se cernía sobre ellos la vejez despreciable, sino que, siempre 115 con igual vitalidad en piernas y brazos, se recreaban con fiestas ajenos a todo tipo de males. Morían como sumidos en un sueño; poseían toda clase de alegrías, y el campo fértil producía espontáneamente abundantes y excelentes frutos. Ellos contentos y tranquilos 120 alternaban sus faenas con numerosos deleites.
Eran ricos en rebaños y entrañables a los dioses bienaventurados.
2. (los hombres eran llamados diosese, edad de oro) Y ya luego, desde que la tierra sepultó esta raza, aquéllos son por voluntad de Zeus démones [9] benignos, terrenales, protectores de los mortales [que vigilan las sentencias y malas acciones yendo y viniendo envueltos 125 en niebla, por todos los rincones de la tierra] y dispensadores de riqueza; pues también obtuvieron esta prerrogativa real.
3. (EDAD DE PLATA, los genios subterráneos, el hombre era estúpido) En su lugar una segunda estirpe mucho peor , de plata, crearon después los que habitan las mansiones olímpicas, no comparable a la de oro ni en aspecto ni en inteligencia. Durante cien años el niño se criaba junto a 130 su solícita madre pasando la flor de la vida, muy infantil, en su casa; y cuando ya se hacía hombre y alcanzaba la edad de la juventud, vivían poco tiempo llenos de sufrimientos a causa de su ignorancia; pues no podían apartar de entre ellos una violencia desorbitada ni 135 querían dar culto a los Inmortales ni hacer sacrificios en los sagrados altares de los Bienaventurados, como es norma para los hombres por tradición. A éstos más tarde los hundió Zeus Crónida irritado porque no daban las honras debidas a los dioses bienaventurados que habitan el Olimpo.
Y ya luego, desde que la tierra sepultó también a 140 esta estirpe, estos genios subterráneos se llaman mortales bienaventurados, de rango inferior, pero que no obstante también gozan de cierta consideración.
4. (Edad de Bronce, el hombre era maldad) Otra tercera estirpe de hombres de voz articulada creó Zeus padre, de bronce, en nada semejante a la de plata, nacida de los fresnos, terrible y vigorosa. Sólo 145 les interesaban las luctuosas obras de Ares y los actos de soberbia; no comían pan y en cambio tenían un aguerrido corazón de metal. [Eran terribles; una gran fuerza y unas manos invencibles nacían de sus hombros 150 sobre robustos miembros.] De bronce eran sus armas, de bronce sus casas y con bronce trabajaban; no existía el negro hierro. También éstos, víctimas de sus propias manos, marcharon a la vasta mansión del cruento Hades, en el anonimato. Se apoderó de ellos la negra 155 muertes aunque eran tremendos, y dejaron la brillante luz del sol.
5. (edad de los héroes, el hombre era héroe, semidioses los sobrevivientes viven el los polos de la tierra) Y ya luego, desde que la tierra sepultó también esta estirpe, en su lugar todavía creó Zeus Crónida sobre el suelo fecundo otra cuarta más justa y virtuosa, la 160 estirpe divina de los héroes que se llaman semidioses, raza que nos precedió sobre la tierra sin límites.
A unos la guerra funesta y el temible combate los aniquiló bien al pie de Tebas la de siete puertas, en el país cadmeo, peleando por los rebaños de Edipo, o bien 165 después de conducirles a Troya en sus naves, sobre el inmenso abismo del mar, a causa de Helena de hermosos cabellos. [Allí, por tanto, la muerte se apoderó de unos.]
A los otros el padre Zeus Crónida determinó conce- 168 derles vida y residencia lejos de los hombres, hacia los 170 confines de la tierra. Éstos viven con un corazón exento de dolores en las Islas de los Afortunados, junto al Océano de profundas corrientes, héroes felices a los que el campo fértil les produce frutos que germinan tres 173 veces al año, dulces como la miel, [lejos de los Inmortales; entre ellos reina Cronos.
173 b Pues el propio > padre de < hombres > y < dioses 173 c le libró, y ahora siempre > entre ellos goza de res- 173 d peto como < benigno. Zeus a su vez > otra estirpe 173 e creó < de hombres de voz articulada, los que ahora > existen sobre < la tierra fecunda.]
6. (Edad de hierro, se debe trabajar, hay cosas buenas y malas, el joven destruye al viejo)Y luego, ya no hubiera querido estar yo entre los hombres de la quinta generación sino haber muerto 175 antes o haber nacido después; pues ahora existe una estirpe de hierro. Nunca durante el día se verán libres de fatigas y miserias ni dejarán de consumirse durante la noche, y los dioses les procurarán ásperas inquietudes; pero no obstante, también se mezclarán alegrías con sus males.
Zeus destruirá igualmente esta estirpe de hombres iso de voz articulada, cuando al nacer sean de blancas sienes [10]. El padre no se parecerá a los hijos ni los hijos al padre; el anfitrión no apreciará a su huésped ni el amigo a su amigo y no se querrá al hermano como antes. Despreciarán a sus padres apenas se hagan viejos 185 y les insultarán con duras palabras, cruelmente, sin advertir la vigilancia de los dioses —no podrían dar el sustento debido a sus padres ancianos aquellos [cuya justicia es la violencia—, y irnos saquearán las ciudades de los otros]. Ningún reconocimiento habrá para el que 190 cumpla su palabra ni para el justo ni el honrado, sino que tendrán en más consideración al malhechor y al hombre violento. La justicia estará en la fuerza de las manos y no existirá pudor; el malvado tratará de perjudicar al varón más virtuoso con retorcidos discursos y además se valdrá del juramento. La envidia murmura- 195 dora, gustosa del mal y repugnante, acompañará a todos los hombres miserables.
Es entonces cuando Aidos y Némesis, cubierto su cuerpo con blancos mantos, irán desde la tierra de anchos caminos hasta el Olimpo para vivir entre la tribu de los Inmortales, abandonando a los hombres; a los hombres mortales sólo les quedarán amargos sufrimientos y ya no existirá remedio para el mal[11].
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