Consejo Familiar, Hesiodo 720 ac. Grecia, y el Proemio al calendario del Labrador.

 

CONSEJOS DE ADMINISTRACIÓN FAMILIAR

 Al empezar la jarra y al terminarla, sáciate; a mitad, haz economías; pero mezquino el   ahorro al llegar al fondo.

 [El salario convenido con un hombre 370 amigo, sea suficiente; y con un hermano, pon delante entre bromas un testigo. Sabido es que la confianza y la desconfianza pierden a los hombres.]

 

Que no te haga perder la cabeza una mujer de trase­ro emperifollado que susurre requiebros mientras bus­ca tu granero. Quien se fía de una mujer, se fía de  375 ladrones.

 

Procura tener un solo hijo, para conservar intacto tu patrimonio; pues así la riqueza crecerá dentro de tu casa. Y ¡ojalá que te mueras viejo si dejas otro hijo! Para muchos hijos Zeus podría conceder fácilmente una envidiable fortuna; a más hijos mayor cuidado y también 380  mayor rendimiento.

 

 

PROEMIO AL CALENDARIO DEL LABRADOR

 Si en tu corazón el deseo te hace aspirar a   la riqueza, actúa así y obra trabajo tras trabajo.

 Al surgir las Pléyades (las siete estrellas más luminosas) descendientes 385 de Atlas, empieza la siega; y la labran­za, cuando se oculten[16]. Desde ese momento están es­condidas durante cuarenta noches y cuarenta días y de nuevo al completarse el año empiezan a aparecer cuan­do se afila la hoz.

 

Esta es la ley de los campos para quienes viven cerca 390  del mar y para quienes, en frondosos valles, lejos del ondulado ponto, habitan ricos lugares. Siembra des­nudo, ara desnuda y siega desnudo[17] si quieres atender a su tiempo todas las labores de Deméter, para que cada fruto crezca en su época y nunca luego necesitado 395 mendigues en casas ajenas sin recibir nada.

 

Así también ahora a mí viniste; y por supuesto, yo no te daré ni te prestaré más. Trabaja, ¡necio Perses!, en las faenas que para los hombres determinaron los dioses, a fin de que nunca en compañía de tus hijos y 400 tu mujer con el corazón angustiado busques sustento entre los vecinos y éstos no te hagan caso; pues de mo­mento recibirás dos y hasta tres veces; pero si todavía les sigues molestando, no lograrás nada, sino que habla­rás mucho en vano e inútil será un campo de palabras. Por el contrario, te recomiendo que pienses en pagar tus deudas y defenderte del hambre.

 

405 En primer lugar procúrate casa, mujer y buey de labor [—la mujer comprada, no desposada, para que también vaya detrás de los bueyes—]. Fabrícate en casa todos los utensilios necesarios, no sea que los pidas a otro, aquél te los niegue, y tú te encuentres sin medios en tanto que se pasa la estación y se pierde la labor. 410 No lo dejes para mañana ni para pasado mañana; pues el negligente no llena su granero ni tampoco el moroso.

 El cuidado favorece la labor; y el holgazán siempre está luchando con la ruina.

 

 

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